Luego de tres meses como participantes de la estrategia sicosocial desarrollada por la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, 25 mujeres que sufrieron la violencia sexual en Antioquia concluyeron su proceso de reparación y se sienten fortalecidas para reconstruir o iniciar sus proyectos de vida.

La última jornada se cumplió en la finca Villa Melisa en Copacabana, antigua propiedad de jefes paramilitares (alias “don Berna”) que ahora es un activo del Fondo de Reparación y se usa en la actualidad con este fin.

En esta finca campestre las mujeres validaron el proceso que iniciaron en marzo y que logró que se reconocieran como sobrevivientes del conflicto y concluyeron su proceso de reparación con actividades de sanación como la danza, la pintura y una sesión de yoga.

Como cierre de la jornada protagonizaron un acto simbólico solicitado por ellas en el que escribieron en piedras los sentimientos  negativos y miedos como “depresión”, “tristeza”, “soledad”, “rencor”, “amargura” que les ocasionó el abuso sexual. Al final las arrojaron como señal de la superación con su proceso de recuperación emocional. Las cambiaron por propósitos de “felicidad”, “paz interior”, “familia”, superación”, “dignidad”, “resistencia”.

Como parte de la reparación integral las 25 mujeres reciben la carta-cheque de dignificación y perdón del Estado que las reconoce como víctimas y la indemnización económica. En jornadas anteriores fueron orientadas para la adecuada inversión de este dinero y la ruta de reparación que pueden seguir.

Éstas se realizaron en la mansión Montecasino, en Medellín, y fueron una de las primeras actividades destinadas a la atención a las víctimas en esta propiedad de los hermanos Castaño Gil (fundadores de grupos de autodefensas),  tras su traspaso de la hacienda al Fondo de Reparación.

Estrategia pionera reparadora

La estrategia de reparación con mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto, pionera en el mundo por su enfoque de género, es un impulso para reconstruir su proyecto de vida. “Esto es una gran ayuda para sanarme de tanto miedo y dolor. Después de la violación me volví una persona triste que se le olvido reír y hasta hablar…hoy volví a sonreír”, expresa Gabriela* al final de su proceso.

La mujer habitaba en el Oriente antioqueño en el año 1999, cuando su hijo de 14 años fue reclutado por las Farc. Ella exigió que se lo entregaran y en represalia a sus fuertes reclamos sufrió el abuso sexual de los guerrilleros.

Pero está decidida a “volver a ser la mujer alegre y trabajadora que siempre fui. Por eso para este proceso sicosocial es más importante incluso que la plata (indemnización administrativa), porque si yo me sano puedo volver a trabajar y hacer muchas cosas que deje de hacer por lo malo que me ocurrió”.

El efecto reparador también lo experimenta Cristina*. “Ahora más que una víctima me considero una sobreviviente porque tuvieron que pasar 25 años en silencio después de la violación que sufrí para poder encontrar las puertas de la Unidad de Víctimas y encontrar este apoyo para no quedarme en el dolor y salir adelante”.

Ella planea con la indemnización iniciar un “negocio propio para generar mis ingresos porque tenemos que pararnos y la vida continúa”.

Martha González, una de las profesionales de la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas que coordina la estrategia sicosocial, explica que ésta se desarrolla desde el año 2014 como “medidas de rehabilitación, indemnización, satisfacción y garantías de no repetición que consagra la Ley de Víctimas y busca acompañarlas a iniciar nuevos proyectos de vida tras elaborar su duelo. Estas mujeres recuperan así la autoestima para seguir adelante a pesar del hecho victimizante que sufrieron”.

El pasado 25 de mayo (Día Nacional de la Dignidad de las Mujeres Víctimas de violencia sexual en el conflicto armado), 450 mujeres víctimas de violencia sexual de 17 departamentos del país concluyeron su proceso de reparación con la Unidad para la Reparación a Víctimas.

Según el Registro Único de Víctimas, 13.598 personas han padecido delitos contra la libertad e integridad sexual por parte de grupos armados durante el conflicto. De este total 12.182 son mujeres (90%) y 1.067 hombres.

En cuanto a la indemnización económica, más de 5.500 personas han sido reparadas en  Colombia (860 en Antioquia)  con la indemnización económica por este delito, con recursos por más de 15 mil millones de pesos.

En total, cerca de 600 mil víctimas del conflicto han sido reparados en Colombia por todos los delitos asociados al conflicto, de éstas 188.000 en Antioquia.

* Nombres cambiados

 

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