Hoy 13 enero se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. La Organización Mundial de la Salud explica que la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.

En un artículo publicado por la revista de Coomeva, dice que comúnmente se habla de depresión para referirse a días u horas de poco ánimo o tristezas momentáneas. Sin embargo, estos síntomas suelen acompañarse de otros trastornos físicos que provocan malestar, afectan el funcionamiento mental y dificultan el desarrollo de la vida cotidiana.

Siendo una enfermedad que puede iniciarse de manera silenciosa y sutil, toma​ fuerza con el pasar de los días y es clave reconocer que estar deprimido no es estar loco. La depresión puede manifestarse de dos formas:

1. Episodio depresivo (primer episodio), el cual puede durar hasta 2 semanas y superarse espontáneamente.
2. Trastorno depresivo recurrente (más de un episodio), llamado en otras clasificaciones depresión mayor.
En esta misma publicación señalaron que en esta fecha de celebración mundial es necesario reconocer la enfermedad y su presencia en la agitada vida del siglo XXI; las múltiples ocupaciones, el manejo del estrés y las dinámicas familiares nuevas que vemos en la actualidad, son elementos que pueden llevarnos de una tristeza a desarrollar la depresión, lo que requiere indiscutiblemente de un tratamiento médico. Este trastorno afecta a 350 millones de personas en el mundo, según la OMS.
La depresión puede d​esencadenarse en la vida del paciente luego de algunos de los siguientes episodios:
 Muerte de un familiar o un amigo.
 Divorcio o separación.
 Problemas legales.
 Cambio de residencia.
 Cambios laborales (cambio de tipo de trabajo, de horarios de trabajo, de responsabilidades en el trabajo, ascensos, jubilación-pensión, desempleo, etc.)
 Dificultades económicas.
 Malas relaciones intrafamiliares.
 Cambio de religión.
 Partida de un hijo del hogar.

 La depresión es clasificada en leve, moderada y grave. Cuando se encuentra en el último nivel puede llevar al suicidio. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, cada año se suicidan más de 800.000 personas, siendo el suicidio la segunda causa de muerte en el grupo de personas entre los 15 y 29 años.

Para sospechar la presencia de depresión en familiares, amigos o en sí mismo se debe estar atentos a síntomas como:
 Ánimo bajo, tristeza o sentimientos de desesperanza.
 Pérdida de interés en las actividades que consideraba placenteras o sentir escaso agrado al realizarlas la mayor parte de los días durante las últimas 2 semanas.
Otros síntomas que se presentan a menudo son:
 Irritabilidad (alterarse fácilmente).
 Deseos de llorar sin motivo aparente.
 Pérdida de energía, disminución de la vitalidad que lleva a una reducción del propio nivel de actividad y a un cansancio exagerado.
 Insomnio o somnolencia.
 Cambios en el apetito o variaciones en el peso corporal.
 Dificultad para concentrarse o problemas de memoria.
 Ideas de culpa o de sentirse inútil.
 Pensamientos negativos, excesivas críticas hacia si mismo.
 Deseos de muerte y actos suicidas o autoagresiones.
 Pérdida del deseo sexual.

La importancia de esta fecha, como lo explicó Coomeva en su revista es llamar la atención al mundo entero sobre la importancia de la inteligencia emocional, el manejo del estrés, la educación en la infancia frente a los retos y errores, y estar atentos al comportamiento de las personas a nuestro alrededor frente a algunas situaciones difíciles de la vida. Especialmente se debe tener precaución en el manejo de estos eventos traumáticos en personas con historia previa de depresión o antecedente familiar, personas con enfermedades crónicas, personas con otros trastornos mentales o en etapas de cambios hormonales como el embarazo o la menopausia.