En una ceremonia efectuada en el Ayuntamiento de Oslo, ante los Reyes de Noruega, Harald V y Sonia, y acompañado por su esposa, sus hijos, los negociadores del Gobierno en el proceso de paz con las Farc y representantes de las víctimas, el Mandatario recibió la medalla y el diploma de manos del Comité Noruego del Nobel.

“Hace tan solo seis años los colombianos no nos atrevíamos a imaginar el final de una guerra que habíamos padecido por medio siglo. Para la gran mayoría de nosotros, la paz parecía un sueño imposible, y era así por razones obvias, pues muy pocos –casi nadie– recordaban cómo era vivir en un país en paz”, recordó el Jefe del Estado.

Agregó que “hoy, luego de seis años de serias y a menudo intensas, difíciles negociaciones, puedo anunciar a ustedes y al mundo, con profunda humildad y gratitud, que el pueblo de Colombia –con el apoyo de nuestros amigos de todo el planeta– está haciendo posible lo imposible”.

“La guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población, a lo largo y ancho de nuestro bello país, ha terminado”, expresó.

El Presidente Santos hizo un recorrido por la extensa tarea de la paz, de la que dijo que al igual que la vida, es un proceso que depara muchas sorpresas.

Recordó que hace dos meses los colombianos y el mundo quedaron impactados cuando el plebiscito convocado para refrendar el acuerdo de paz con las FARC tuvo más votos por el No, un resultado que nadie imaginaba.

Citó la obra de Gabriel García Márquez para explicar lo que estaba pasando:

“Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad”, dijo con un párrafo de Cien Años de Soledad.

“Los colombianos nos sentíamos como habitantes de Macondo: un lugar no solo mágico sino también contradictorio”, continuó.

Fue entonces, agregó, cuando entendió como Jefe de Estado la trascendencia de ese resultado adverso y convocó a un gran diálogo nacional por la unión y la reconciliación.

“Me propuse convertir este revés en una oportunidad para alcanzar el más amplio consenso que hiciera posible un nuevo acuerdo”, sostuvo.

Y destacó que solo cuatro días más tarde llegaba de Europa la decisión “sorprendente” de la concesión del Premio Nobel de Paz.

“Y debo confesar que esta noticia llegó como un regalo del cielo. En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: ¡el puerto de la paz!”, manifestó el presidente de Colombia, quien agradeció ese voto de confianza y de fe en el futuro del país.

“Hoy, distinguidos miembros del Comité Noruego del Nobel, vengo a decirles a ustedes –y, a través suyo, a la comunidad internacional– que lo logramos. ¡Llegamos a puerto!”, enfatizó.

Aseguró que hoy tiene Colombia un nuevo acuerdo para la terminación del conflicto armado con las FARC, que acoge la mayoría de las propuestas que se hicieron.

“Con este nuevo acuerdo termina el conflicto armado más antiguo, y el último, del Hemisferio Occidental”, indicó el gobernante y agregó que con este acuerdo –como dispuso Alfred Nobel en su testamento– comienza el desmantelamiento de un ejército –en este caso un ejército irregular– y su conversión en un movimiento político legal.

El Jefe del Estado se preguntó “si la guerra puede terminar en un hemisferio, ¿por qué no pueden algún día los dos hemisferios estar libres de ella? Tal vez, hoy más que nunca, podemos atrevernos a imaginar un mundo sin guerra”, subrayó.

Recordó que ha sido líder en tiempos de guerra y líder para hacer la paz.

“Por eso puedo decirles, por experiencia propia, que es mucho más difícil hacer la paz que hacer la guerra”, señaló.

Sin embargo, advirtió que es insensato pensar que el fin de los conflictos sea el exterminio de la contraparte.

Explicó que “vencer por las armas, aniquilar al enemigo, llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias, es renunciar a ver en el contrario a otro ser humano, a alguien con quien se puede hablar”.

En cambio “dialogar, respetando la dignidad de todos. Eso es lo que hicimos en Colombia. Y por eso tengo el honor de estar hoy aquí, compartiendo lo que aprendimos en nuestra ardua experiencia”.

Recordó que en 1982 –hace 34 años– comenzaron los esfuerzos para alcanzar la paz de Colombia mediante el diálogo.

“Ese mismo año, en Estocolmo, Gabriel García Márquez, quien fue mi aliado en la búsqueda de la paz, recibió el Premio Nobel de Literatura, y habló de “una nueva y arrasadora utopía de la vida (…) donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

“Hoy Colombia –mi amado país– está disfrutando de esa segunda oportunidad, y les doy las gracias, miembros del Comité Noruego del Nobel, porque en esta ocasión no solo premiaron un esfuerzo por la paz: ¡ustedes ayudaron a hacerla posible!

El sol de la paz brilla, por fin, en el cielo de Colombia.

¡Que su luz ilumine al mundo entero!”, concluyó.

Cortesía: presidencia.gov.co