Lea aquí la primera parte de la crónica.

Segunda parte.

Otra riqueza cultural que se encuentra en este “pedacito de cielo en la tierra” es la de “los pica piedras” artistas genuinos que realizan todo tipo de esculturas a través del esculpido de las piedras. Estas obras de arte también pueden ser encontradas en el negocio de Rubén Darío Agudelo Bohórquez.

Es incalculable todo lo que tiene para ofrecer este idílico lugar, donde las calles empedradas se conjugan de manera impecable con el transporte animal o mulas, y por supuesto las contemporáneas y coloridas chivas otro innegable patrimonio cultural de los antioqueños.

El turismo ecológico, es una de las mejores opciones para quienes quieren vivir experiencias contemplativas sobre aquellos paisajes que se levantan en los extramuros del municipio. Ya sea a pie, a caballo, en carro o en moto-carro, resulta imperdonable no arriesgarse a conocer cada rincón de este encantador pueblito.

Una experiencia enriquecedora es hacer la ruta del café en cualquiera de las decenas de fincas cafeteras que se encuentran en la zona rural de Jericó. Recolectar el grano y ser testigo del proceso que lleva a conseguir el más exquisito café colombiano.

Su patrimonio arquitectónico también es inmensamente rico, con variados sitios de interés como sus edificaciones de carácter religioso, entre ellas la casa donde nació la Santa Laura Montoya Upegui, las 11 capillas, tres iglesias  y el majestuoso Santuario del Inmaculado Corazón de Jesús, una verdadera joya arquitectónica de estilo gótico, terminada en el año 1943 y donde hoy reposan reliquias de la Santa Laura.

Y ni qué decir de su patrimonio natural. Visitar el Jardín Botánico Los Balsos, en las faldas del Morro El Salvador, es una alternativa ecoturística para conocer este santuario de fauna y flora que ofrece paz y tranquilidad propias de la abundante naturaleza.

Otra opción para quienes les gusta apreciar la naturaleza, es emprender un paseo al Parque Natural Las Nubes una reserva ecológica e hídrica del municipio, con más de 350 hectáreas de senderos y miradores, donde se llega a través de un moderno teleférico.

En algún momento de su vida, San Agustín citó la frase “el mundo es un  libro, y quienes no viajan sólo han leído la primera página”. Un juicio que nos invita a vivir la odisea de viajar (vivir y conocer) tal vez a lugares distantes para observar con fascinación ese tipo de personas que, en ocasiones se ignora cuando se está en casa.

Los invitamos a que no se pierdan nuestra próxima crónica, cuando sigamos recorriendo más rincones del departamento de Antioquia.